Tormenta de pensamientos que me desvelan en la noche, sudores fríos recorren mi cuerpo de principio a fin no me dejan dormir. Mi cama es mi barco que se encuentra a la deriva, ¿dónde está mi ángel de la guarda? la barca que me remolque a la orilla.

El techo en mi habitación se convierte en un cielo nublado donde mi única luz son los rayos, navego solo y mi brújula está rota. La tormenta azota más fuerte, intento zafarme y dormirme de nuevo, no puedo… la madera en mi barco cruje y de repente cede, me sumerjo en el agua con forma de sábanas y me aferro a lo que puedo.

Las horas pasan y no duermo, la tormenta se intensifica y el cansancio se apodera de mí. Pensamientos traspasan mi mente de lado a lado como la lluvia, dejando a su paso gotas de tristeza, la tormenta no cesa.

Me sumerjo de nuevo, mi cuerpo se rinde, no pude dormir, una noche en vela…