El desahucio

Llevaba año y medio sin pagar la hipoteca, el desahucio era inminente. La policía judicial aporreaba la puerta para que abriera. Sentado en una esquina del salón, Julio alzó la vista y divisó su cartera plegada sobre la mesa. En su interior asomaba un boleto de lotería cuyo sorteo se había celebrado la noche anterior. El hombre se apresuró para comprobar los resultados con su móvil, aferrándose a su último golpe de suerte. La policía irrumpió en la vivienda cuando los ojos de Julio se llenaron de lágrimas. En ese momento, una explosión destruyó por completo el apartamento.

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