Diamantes en bruto

Algo que siempre he querido hacer desde hace mucho pero que no he podido antes por falta de tiempo es entrenar un equipo de fútbol de niños. Es una de esas cosas que tenía en mi lista, todo el mundo debería tener una donde apuntar aquellas cosas que quieres hacer en la vida, pequeños objetivos o metas que puedas ir alcanzando poco a poco y te aporten mucho.

equipoPues aprovechando que mi hermano se iba a Berlín le pregunté si podía hacerme cargo de su equipo, la idea le encantó, tanto que llamo al encargado y le preguntó que si podría a lo que esté le respondió afirmativamente. Cuando nos reunimos, la idea de empezar con un equipo tan formado en una liga donde pedían objetivos no me atrajo mucho. Ya tenía bastante presión y estrés en el trabajo como para llegar a un sitio a divertirme y tener más de lo mismo. Me ofrecieron un Prebenjamin C, sin objetivos ni presión, tan solo había que conseguir que se divirtieran. Ese era el mío, y llegó el primer día.

Aunque en los primeros entrenamientos no vinieron demasiados, poco a poco se fueron uniendo al grupo conforme volvían de sus vacaciones. Desde el primer momento lo que me dejaba perplejo era la energía que tienen, pueden estar toda la hora corriendo y no se cansan, no solo no se cansan sino que piden más, no quieren terminar. Había de todo, niños más traviesos y otros más tranquilos o tímidos pero a todos les encanta el fútbol.

DSC_3700

Después de un mes entrenando hoy hemos tenido el primer partido, “profesor, ¿donde voy a jugar?” me preguntaba uno, “Juan, yo de delantero” me decía otro. Ordené silencio y saqué la pizarra, el caso es que los miraba ahí sentados, tan pequeños, con sus equipaciones nuevas y tenía que aguantarme la risa. Me recordaban a mí cuando empecé a jugar. Todos atentos escucharon mis explicaciones, salimos al campo a calentar y pronto empezó el partido. 

Salimos muy bien colocados sobre el campo, cada uno sabía su posición y sino ahí estaba yo para corregirles. No tardó en llegar el primer gol, lo  celebraban todos juntos que una energía que solo los niños a esa edad tienen. Fui haciendo rotaciones para que fueran jugando todos, a nadie le gustaba el DSC_3702banquillo y cuando llevaban dos minutos ya me preguntaban “profe, ¿Voy a salir otra vez?”. Pues todos fueron jugando y lo hacían muy bien, se daban pases como hacíamos en los entrenamientos y chutaban a puerta con fuerza. Son diamantes en bruto, todo lo que se les enseña lo absorben como una esponja y luego lo llevan a la práctica. Por supuesto para mí el único reto este año es que se diviertan, eso y que aprendan todo lo que puedan, sobre todo a amar el deporte.

El partido quedó 8 a 0, pero lo más importante para mí no ha sido el resultado, sino lo bien que han jugado, cada uno en su sitio como fichas de ajedrez y sobre todo que se han divertido. Yo me lo paso en grande con estos enanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *