Pasando página… para ti mamá.

Sentado en el porche de mi casa, silencio en la calle y olor a otoño que deja atrás un fugaz verano. La farola parpadea y de fondo el cielo nublado anuncia tormenta. Vaya semana pienso, o vaya día el martes cuando me dieron las notas. Hacia tiempo que no sentía esa sensación, esa paz interior por haber terminado algo que empecé hace mucho, que espinita me he quitado al terminar la carrera.

Muchos no sabrán que empecé estudiando informática, me acuerdo lo excitado que estaba y las ganas de empezar que tenía. Ir a clase era increíble, aparcar en el campus, caminar por esos pasillos, las clases me encantaban. En la pausa iba a la cafetería y miraba los tablones, en mi primer año ya pensaba en donde me gustaría pedir la beca Erasmus, quería viajar a pesar de que no había salido de España.

Por aquel entonces combinaba los días de universidad con las visitas a mamá en el hospital, estudiaba más que nunca y según me decían mamá mejoraba. Nada podía ir mejor. Los exámenes llegaron y las noches se hacían largas en la Biblioteca General, entre ecuaciones y problemas de física salía a tomar el aire que por esas fechas tornaba a terral.

Aprobé 5 asignaturas hasta la convocatoria de Junio. Después de mis exámenes me dieron la noticia, mamá empeoraba y ya solo quedaba esperar. No creo que haya una mayor tortura que esa, no creo que exista dolor más grande que visitar a una madre sin saber cuando será la última vez que la veas.

El 24 de Agosto de 2001 fue el día, no recuerdo con claridad que paso en los días posteriores pues por más que intento acordarme es como si hubieran borrado esa parte de mi memoria. A la semana siguiente conseguí trabajo en una escuela de español, que suerte tuve de encontrar algo que tuviera mi mente ocupada. Nunca podré olvidar ni creo que sepa Jan el bien que hizo al ofrecerme ese trabajo. Cuando una cosa así ocurre hay dos caminos, caer en depresión y acabar en la calle sin nada, o plantarle cara a la vida y mirar al futuro tratando de hacer las cosas lo mejor posible. Opté por lo segundo, tenía a mi hermano pequeño del que tenía que cuidar. Que ejemplo le daría si renunciase a todo y me dejase llevar? No es lo que mamá hubiese querido, y eso era lo que mas me importaba. Mamá se sentiría orgullosa de mí y todo lo que me enseñó lo usaría para ser una mejor persona cada día.

El trabajo me ayudaba, a veces lo combinaba con otros y ahorraba para viajar, así visité en tan solo 3 años Francia, Bélgica, Inglaterra, Suecia, Marruecos, Alemania, Holanda, EEUU, Canadá, Tailandia, Brasil… mi sueño de viajar empezaba a cumplirse. Me matriculé en Turismo, los idiomas, poder viajar, un trabajo que combinara ambas cosas y conocer gente era a lo que me quería dedicar.

Cuando miro atrás y pienso todo lo que he pasado hasta que he podido terminar mis estudios, no puedo reprimir las lágrimas. A veces he llorado por tristeza, hoy toca hacerlo de alegría…

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