Práctica 1: Mi pequeño gran amigo

DSCF0420Cada día cuando vuelvo a casa alguien me espera. Su cara refleja tristeza pero su expresión cambia cuando aparezco por la puerta y sus pequeñas patas se agitan por la alegría. Goliat es su nombre y de raza Carlino, una palma separa su cabeza del suelo y su rabo enredado parece una ensaimada. Si le miras a la cara no tienes más remedio que reír, pues sus ojos saltones y nariz chata le convierten en una medicina infalible después de un largo día de trabajo.

Cuando estoy en casa no se separa de mí ni un solo momento, él es el único que me ha visto en todos mis estados, cuando he llorado y cuando he reído, cuando mi cuerpo estaba pero mi mente flotaba, cuando miraba por la ventana un día de lluvia absorto en mis pensamientos. Siempre está ahí, haciéndome compañía aunque no hablemos, mirándome y girando su pequeña cabeza como intentando comprenderme cuando le hablo. Foto-0013

Su mejor momento es cuando paseamos, con su pecho erguido camina orgulloso por pasear con su dueño. Sus continuos ronquidos llaman la atención de quienes pasan a nuestro lado. Cuando duermo, él siempre lo hace junto a mi cama, y si la suya esta lejos la trae para ponerla junto a la mía. Es gracioso ver como la arrastra, pero a mi lado se siente seguro, protegido, y se nota porque cuando duerme lo hace tranquilo, incluso sueña y da pequeños ladridos. Es mi pequeño gran amigo, tan parte de mi vida como yo de la suya, él me da un gesto y yo una caricia.

Espero que así sea por mucho tiempo.

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