Día 21 y 22 – India (Mumbai): Aventura hasta el final

Kike no pudo dormir, no sabia si porque la habitación no tenia ventanas o por lo alto que estaba el aire acondicionado. Tal como le dije al chico de la recepción íbamos a ocupar la habitación durante 7 horas, así que hicimos el check-out y bajamos a desayunar a una bien decorada cafetería que hacia esquina en la calle Colaba Causeway Rd.

Nos dirigimos hacia Indian Gate, junto al puerto, ahí nos quedamos un rato para contemplar los alrededores. Frente a esta se encontraba el impresionante Hotel Taj Mahal, un rascacielos con arcos de color blanco que captaba la atención de todos los viandantes. Seguimos el itinerario a pie de la guía Lonely Planet que nos llevo hasta la estación de trenes de Churchgate a través de edificios de arquitectura colonial y art decó, entre los que se encontraban el Royal Bombay Yacht Club, el Majestic Hotel, el Instituto de las Ciencias, el edificio de l New India Assurance Company, el ayuntamiento, el tribunal supremo y la universidad de Mumbai.

Hacia unos 30 grados y el sol era abrasador, aun así había muchos equipos jugando al cricket en el parque Oval Maidan. Nos sentamos para intentar comprender las reglas del juego pero lo único que veíamos eran jugadores corriendo de un lado a otro y no entendíamos nada. Decidimos seguir hasta al estación de central de Chhatrapati Shivaji, la mas concurrida de Asia y equiparable al Taj Mahal pero de estilo gótico. Decidimos volver a por el equipaje e ir al aeropuerto con tiempo para evitar atascos, problemas con visados o cualquier otro inconveniente que pudiera surgir. Pasaron 4 horas hasta que embarcamos a las 22:30h, el vuelo se retrasó y despego sobre las 23:50h cuando tenia que haberlo hecho a las 23:00h. Después de 4 horas de vuelo llegamos al aeropuerto de Rihad (Emiratos Arabes) y nos comunicaron que el avión que teníamos que coger hacia Madrid se había ido sin nosotros.

Es cuando te das cuenta de que a veces, por mucho que uno intente que las cosas salgan bien a la primera, sin sufrir ni malos ratos, hay una fuerza mayor que lo impide, es entonces cuando tienes que sacar tu espíritu de supervivencia y buscar soluciones, no venirte abajo y luchar por lo que te pertenece. Aunque sabia que no era la solución me puse en plan drástico y me hice el enfadadísimo por lo que había ocurrido para que se pusieran las pilas y nos metieran en un vuelo rumbo Madrid. La solución estaba en encontrar la conexión para llegar a Madrid con otra compañía que no fuese la responsable pero que esta hiciera los cambios pertinentes y corriera con los gastos. Ahora venia la segunda parte, supuestamente íbamos a llegar a Madrid a las 11 de la mañana, por lo que habíamos sacado los billetes a Málaga para las 4 de la tarde, ¿5 horas de diferencia? pensé cuando hice la reserva, vamos sobraos me dije… pero que equivocado estaba. Resulta que British Airways volaba a Madrid en un vuelo que hacia escala en Londres y salía a las 8 y media. 7 horas de espera en una silla de hierro del aeropuerto hubieran merecido la pena si en lugar de mandarnos a Madrid lo hubieran hecho a Málaga, pero la compañía se negó a pesar de lo indignadísimo que me mostraba, alegaba que su ruta solo cubría hasta Madrid y no era de su competencia el vuelo hasta Málaga. No quise empeorar las cosas y quedarme atrapado en Rihad como lo estuve en Kathmandu, así que aceptamos aun sabiendo que el vuelo a Málaga estaba perdido.

Intente tranquilizarme en el avión, sin saber como volver a casa me rebané los sesos en busca de una solución que no se me ocurría. Me vi dos películas y un documental e intente que el tiempo pasara y preocuparme cuando llegara a Madrid. Los vuelos con la British fueron fenomenal, Kike se encontraba mal por la comida del vuelo del Air India pero estaba mejorando y se animo a comer algo.

Cuando llegamos a Madrid nos sentimos en casa, la megafonía en español nos arranco una sonrisa pero en seguida nos pusimos en marcha. “Kai, tu encárgate del equipaje que yo consigo los billetes” le dije. Subí dos plantas mas arriba y después de pulular de un mostrador a otro conseguí que me cambiaran el vuelo perdido por dos billetes para el vuelo de las 8. Quedaban 50 minutos, el tiempo justo para bajar a por Kike, facturar y embarcar. El seguridad me dejo entrar de nuevo a la zona de equipajes, al fondo del pasillo vi a Kike pero sin rastro de las mochilas. Cuando me acerque, un hombre hablaba por el walkie mientras Kike me decía que nuestro equipaje no había llegado. ¿Pero que pasa en este viaje? ¿Hasta ultima hora vamos a estar sin saber que va a pasar en los próximos 10 minutos? El hombre nos indico que mirásemos en la cinta 6 y si no estaban que pusiéramos una reclamación. Teníamos tiempo de mirar en la cinta pero no de poner la reclamación, así que una vez mas nos encomendamos al destino y fuimos a comprobar si estaba. Conforme nos íbamos acercando me parecía ver dos bultos que parecían nuestras mochilas, una azul y otra verde… Siiiii!!!! Están ahí Kaiiii!!!! Grité, y corrimos tirándonos al suelo para deslizarnos y nos abrazamos al equipaje frente a la atónita mirada de la mujer que lo custodiaba. Ella no entendía lo que significaba para nosotros que las mochilas hubieran llegado pero nos alegramos muchísimos porque por una vez la suerte estaba de nuestro lado. Parece como si al pisar España esa fuerza mayor que nos había perseguido durante todo el viaje se viera interferida por otra protectora aun mas fuerte, así que nos fuimos corriendo a la puerta de embarque y llegamos a tiempo para volver a casa.

***** FIN *****

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