Día 18 – Nepal (Kathmandu): Todo tiene solución

Por muchos problemas que uno tenga aquí y por muy mal que le salgan las cosas, no hay mas remedio que agachar la cabeza y seguir, y es que después de ver como vive la gente y los pocos recursos que hay, cualquier inconveniente que pueda surgirnos es una minucia comparado al día a día de ellos. El paseo hasta la embajada de la India es una prueba de ello, serian las 8 de la mañana cuando Kike y yo nos pusimos en marcha para arreglar el visado y cambiar el vuelo, en la larga avenida hombres y niños dormían en la calle junto a perros y cubiertos por unas mantas, otro señor que pedía dinero tenia un tumor tan grande en la pierna que parecía que había alguien desnudo tumbado a su lado, mas adelante unos chicos vertían pegamento dentro de unas pequeñas bolsas de plástico para después inhalarlo. No era la primera vez que veíamos niños consumiendo “huele-pega” para paliar el hambre y quedar en un estado de relajación total.

A llegar a la embajada había otras personas que les había pasado como a nosotros, victimas de esta nueva ley tenían que pagar y obtener el sello para volver a entrar en la India. Me sorprendió lo bien organizado que fue todo y la eficacia con la que trabajaban los operarios. Teníamos que recoger los pasaportes por la tarde así que fuimos a la agencia para cambiar el vuelo. Habíamos asumido que teníamos que pagar y ahora que recogeríamos los pasaportes en unas horas ya solo quedaba saber si podríamos volar el martes o miércoles. Cuando entramos, el chico del día anterior nos indico que su compañera nos atendería, al parecer después de lo ocurrido prefería no tratar con nosotros, y yo también prefería no hacerlo con el. La chica nos dijo que podíamos volar el miércoles y el precio que teníamos que pagar por el cambio bajo un 25%, así que todo resuelto.

Aunque ya no teníamos tiempo para ir a Goa, los días con Imanol en Kathmandu merecían la pena, la verdad es que nos reíamos tela y parecía como si fuera uno de nuestros colegas de Málaga. El tío tiene 26 años y es marinero, por lo que ahora tenia tiempo y lo estaba dedicando a viajar por la India y Nepal. Aun le quedaba mucho tiempo y el motivo principal de su viaje era visitar los parques naturales y ver un tigre. De momento no había visto ninguno, y yo le decía que podía llevarlo al zoo de Fuengirola para que lo viera. Es un maestro del regateo, con su improvisado ingles los comerciantes se morían de risa y al final terminaban cediendo, por lo que siempre pagaba menos de la mitad de lo que le pedían al principio.

Por la tarde-noche fuimos al Tom&Jerry para jugar al billar y luego cenamos en nuestro sitio preferido, el Yak Café, un restaurante gestionado por tibetanos con un amplio menú de muchos tipos de comida. De vuelta al hotel, nos quedamos abajo jugando al póker hasta que nos dieron las tantas y luego subimos a descansar.

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