Día 17 – Nepal (Kathmandu): Adiós a Goa

Cuando amaneció ví las cosas de otra manera, quizás el estrés y la tensión del día anterior me había bloqueado y parecía que el mundo se fuera a terminar, al fin y al cabo era un vuelo que no habíamos podido coger pero que no era el que nos llevaba de vuelta a casa así que cosas peores podían pasar. ¿Y si era el destino el que no quería que cogieramos ese vuelo? ¿Y si lo hubiéramos cogido y algo nos hubiera pasado? Busqué alguna razón para placar la impotencia de no haber podido subir a ese avión, también pensé que quizás sería bueno estar unos días más en Kathmandú, tener tiempo para ver como vive la gente y los problemas que hay pues muchas veces estábamos tan poco tiempo en los sitios que nos llevábamos una idea superficial del lugar.

Imanol nos acompañó a la embajada, sabíamos que estaría cerrada pero fuimos para ver donde estaba y porque quedaba cerca de la agencia donde teníamos que cambiar los billetes. Efectivamente la embajada esta cerrada y un amable hombre que custodiaba la puerta nos recomendó volver al día siguiente a las 8 y media. Cuando entramos a la oficina de la agencia nos sentamos frente a uno de los trabajadores. Al explicarle el problema que habíamos tenido, miró los vuelos para ver las opciones que teníamos y nos las comentó. Era domingo y no podíamos volar hasta el martes por lo menos pues tardaban un día en sellarnos los pasaportes. Después vino la segunda parte, el tío nos dijo que teníamos que pagar por el cambio a lo que nos negamos en un principio porque eran billetes reembolsables.

Como siempre intentamos regatear, pues así funcionan las cosas aquí, pero el chico no se bajaba del carro y decía que había que pagar sí o sí. Hicimos un pequeño teatrillo en el que nos pusimos de victimas y le contábamos todos los problemas que habíamos tenido durante el viaje, que realmente era verdad. Llevábamos una hora y no habíamos conseguido mejorar las condiciones del cambio, hubo un momento de tensión cuando el trabajador le comentó algo a su compañero y ambos rieron, “not funny, eh? not funny…” repetía Imanol. Kike que se levantó apretaba los puños y resoplaba, y yo le recriminé en inglés que se hubiera reido “aparentemente” de nosotros. El chico cambió la expresión de su cara y torno serio, después nos pidió que le comprendiéramos y que no podía hacer nada para que pagáramos menos.

Salimos de la oficina y caminamos de vuelta a Thamel, habría que buscar otras opciones porque necesitábamos estar en Mumbai el jueves para coger nuestro vuelo a Madrid. Imanol, estresado por todo lo ocurrido también se planteaba salir de Kathmandu, así que cenamos y fuimos al hotel para pensar y descansar.

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