Dia 1 – India (Delhi): Namaste

17 horas, 42 minutos y 7 segundos. Es el tiempo que tardamos desde que nos sentamos en el 1er. avion en Barajas hasta que por fin nos levantamos en Delhi. En teoria nuestro vuelo era a Mumbay, pero nos dijeron en el aeropuerto que habia sido cancelado y nos ofrecieron dos cosas, esperar en Riyadh durante 13 horas sin hotel por no tener visado para salir del aeropuerto o cambiar nuestra ruta. Delhi me parecio mejor opcion, ya que nuestra idea era coger un tren hasta Varanasi (ciudad sagrada) que tardaba 26 horas, asi que de esta forma no solo nos ahorrabamos la paliza de tren, sino que ahorrariamos dinero.

Al salir del aeropuerto la polucion cubria el cielo con una espesa capa, los escombros en las calles reflejaban la realidad de un pais en fase de desarrollo. Creo que nunca me he jugado tantas veces la vida en un coche sin que me pase nada, el conductor se abria hueco entre los coches como si condujera una scooter y nosotros detras nos reiamos de lo subrealista de la situacion.

Durante el trayecto pudimos ver algunos slums, chabolas en los que viven familias enteras. Ni las fabelas de Brasil, ni los suburbios en la poblada ciudad de Pukhet en Tailandia me impresionaron tanto como estas “casas” prefabricadas. Llegamos a nuestro hotel sobre las 14:00h, el Vivek Hotel, situado en la centrica calle Main Bazaar (20euros habitacion doble por dos noches). Dejamos nuestras cosas y dimos un paseo por los alrededores, uno de los chicos de la calle nos acompano y nos iba explicando sobre la zona y los sitios que debiamos visitar, le ofreci 10 rupias para que nos dejara porque empezaba a ser cansino, decia que tenia tiempo y que le gustaba practicar su ingles, yo sin embargo despues del viaje no me apetecia hablar tanto, sino disfrutar del paseo. Rechazo la oferta y le dije de encontrarnos manana a las 9:00h para que nos ensenara la ciudad en su toctoc, el chico agradecido me estrecho la mano y se despidio. Las calles son un revoleo de gente que van de un lado a otro y conducen motos y toctoc presionando el claxon continuamente. Una locura sin duda despues de casi 18 horas de viaje.

Regresamos al hotel para dormir una siesta y despues de una ducha con aguita fria fuimos a las tiendas colindantes donde nos hemos comprado ropa para pasar desapercibidos, de esta forma la gente no se acercara tanto para pedir dinero o intentar estafarnos. Tatran, el hijo de uno de los tenderos, nos llevo a su tienda situada en un callejon del getto. En el interior tenia telas y prendas de todos los colores y tallas que con gran entusiasmo nos mostraba, nos explicaba la calidad de unas y otras y empezamos a negociar. Una vez cerrado el trato, volvimos al hotel para cambiarnos. En la azotea hay un restaurante bastante bien ambientado y decorado donde hemos cenado al aire libre.

La primera impresion es la esperada, un pais bastante pobre donde la gente camina desprotegida, ninos en las calles totalmente desatendidos y olores que nunca antes habia experimentado. Dicen que la India cambia la vida de las personas, yo creo que quien viene aqui no puede volver siendo la misma persona.

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