Un año sin Navidad

El año pasado sobre estas fechas pensé que el 2010 sería mi año, tanto en lo personal como en lo profesional, que equivocado estaba. Sin duda ha sido el peor de los 10 últimos en todos los sentidos, más momentos malos que buenos, mas noticias malas que buenas, más experiencias malas que buenas.

libros Por eso este año no celebraré la Navidad, ni iré a Córdoba para reunirme con unas personas que sabiendo como he estado no se han preocupado lo más mínimo, no pienso ir a esa reunión de familia y poner buena cara en una hipócrita celebración en la que no creo lo más mínimo sabiendo que el resto del año no han sido merecedores de mi presencia.

Yo que soy ciudadano del mundo, que camino libre por los senderos de la experiencia in situ, marcharé lejos en busca de nuevas sensaciones, momentos para pensar, ver la realidad de un mundo donde no hay elección. Espero entonces adquirir nuevos valores, hallar la forma de perdonar lo imperdonable, ver las cosas de otra manera. De todos los viajes que he hecho este es el que más necesito, no solo por todo lo pasado durante este año, sino también para retomar el vínculo perdido con mi hermano. Necesito unas vacaciones conmigo mismo donde la única preocupación sea plantearme a que lugar dirigirme.

Si hay algo que no puedo reprocharle al 2010 es la gente que he conocido, buena gente joder, que me ha ayudado mucho y a la que tengo un grandísimo afecto. A todos ellos y cada una de las personas que ya dan sentido a mi vida os deseo unas felices fiestas, un maravilloso 2011 donde las penas se conviertan en alegrías, donde los problemas se resuelvan y den paso a un próspero año.

Yo desde la distancia, iré posteando cada paso que vaya dando, cada experiencia que vaya teniendo, siempre que me sea posible daré ráfagas con mi linterna para podáis verme en el cielo estrellado.

Un beso, Juan.

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