Día de lluvia

Hoy es uno de esos días que te levantas y deseas que llueva, quedarte junto a la ventana viendo el día nublado y el agua salpicando el cristal. Te pones los cascos y escuchas música para aislarte del mundo, alejando así los malos pensamientos y el vacío que habita en ti. Recapacitas sobre tu vida y te das cuenta de que falta más que tienes y que por mucho que luchas no consigues llenar ese vacío.

Hoy es un día en el que no debería brillar el sol, porque motivos no tienes para que lo haga. Cambiar el calor por un día gélido bajo el edredón y envuelto en pensamientos. Es un día en el que por más que piensas solo ves un futuro incierto lleno de dudas que invaden tu interior y te hacen recapacitar. La música que sigues escuchando no te evade de todo eso porque es fuerte, es fuerte hasta el punto en el que deseas tirar los casos y echar a correr, lejos, hasta que te falte el aliento y un dolor en el costado paralice tu cuerpo y entonces, allí donde estés mirar al horizonte y decir… ¿por qué correr cuando puedo luchar? ¿por qué estar triste cuando puedo ser feliz? ¿por qué no llenar ese vacío con cosas que me llenen de verdad? Y entonces vuelves a casa, te das una ducha, preparas café y ya estas listo para empezar tu día sin saber lo que depara.

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