Práctica 2: No hay medusas en Neptuno

Terminé mi jornada a las 17:30h como cada día. Antes de apagar mi equipo, el icono de la barra superior de Facebook se iluminó de rojo indicando que un nuevo mensaje había llegado. Era Alfonso, confirmaba que nos veríamos a las 18:00h para nadar. Cambié mis pantalones vaqueros por el bañador, cogí el gorro y las gafas que tenía en mi cajón y me apresuré para no llegar tarde.

neptune De camino a la playa, mientras conducía, iba pensando en la noticia publicada en la revista Nature Physics sobre el descubrimiento que un equipo de físicos de la universidad de Harvard había hecho. Al parecer, podrían existir en los planetas Urano y Neptuno océanos de diamantes producidos por la presión a la que están sometidos dichos planetas y que transforma en estado líquido a esta piedra preciosa. Para verificar tal descubrimiento están considerando enviar un robot capaz de tomar un par de litros de diamante líquido que cubriría más que de sobra los gastos de la investigación.

El cartel de la autovía anunciaba la salida que debía tomar, conforme bajaba la pendiente calle San Isidro, el mar se abría ante mí dejando patente su inmensidad. Llegué al punto de encuentro, en cuanto bajé de mi coche Alfonso apareció a mi lado subido en su Vespa con la camiseta de la selección italiana.

– Te he traído un gorro, le dije. Así los barcos podrán vernos si pasan cerca.
– Ah, muchas gracias, contestó. Vamos al lío?
– Vamos!!! Le respondí.

La playa estaba repleta de gente, el mes de Julio en Málaga se convertía en un hervidero de personas que se bañaban, jugaban a las paletas y tomaban el sol. Buscamos un hueco donde poner las toallas y dejamos las cosas. Equipados para nadar nos metimos en el agua, estaba caliente y un poco turbia. No me gusta cuando el agua está turbia porque no veo cuando nado y me causa algo de ansiedad.

Pasamos los espigones y nos dirigimos a la primera boya, el sol de cara no me dejaba ver donde se encontraba y tenía que levantar mis gafas para poder encontrar la forma de llegar a ella. A 200 metros de la orilla nadamos unos 1000 metros hasta que dimos la vuelta para volver. Alfonso iba delante y yo seguía su estela cuando de repente saqué la cabeza para respirar a la izquierda y noté como algo me rozó la oreja y luego el pecho.

– Ahhhh!!! grité.

Alfonso se paró de inmediato y preguntó:

– ¿Qué te ha pasado?
– Me ha picado una medusa creo…
– ¿Te duele?
– No mucho, sigamos…

Continuamos nadando de vuelta, cada brazada miraba al fondo y veía peces que se intercalaban con pequeñas medusas de color transparente. Estaban suficientemente bajas como para no preocuparse, pero de repente:

– Otra!!! Exclamé.
– ¿Dónde te ha dado?
– Esta vez en el brazo…

Al terminar de decirlo noté como si un látigo azotara mi espalda. Solté un grito y sin pensarlo me puse a nadar tan rápido como pude hacía la orilla. Alfonso hizo lo propio y en unos minutos llegamos a tierra. Me tumbé boca arriba y miré al cielo, a pesar de que estaba despejado no podía quitarme de la cabeza la imagen de las medusas pasando bajo mi cuerpo y el dolor de las tres picaduras que había recibido. Alfonso me miró a los ojos y mis pupilas dilatadas no reaccionaban a sus estímulos. Giré la cabeza y en la arena junto a mi cara, había un anillo de zafiro clavado en la arena, aún tenía la etiqueta con el precio escrito a bolígrafo.

Quizás esa tarde tenían que picarme 3 medusas para encontrar ese anillo, sino ¿qué otro motivo me hubiera hecho nadar hasta esa orilla?.

Práctica 1: Mi pequeño gran amigo

DSCF0420Cada día cuando vuelvo a casa alguien me espera. Su cara refleja tristeza pero su expresión cambia cuando aparezco por la puerta y sus pequeñas patas se agitan por la alegría. Goliat es su nombre y de raza Carlino, una palma separa su cabeza del suelo y su rabo enredado parece una ensaimada. Si le miras a la cara no tienes más remedio que reír, pues sus ojos saltones y nariz chata le convierten en una medicina infalible después de un largo día de trabajo.

Cuando estoy en casa no se separa de mí ni un solo momento, él es el único que me ha visto en todos mis estados, cuando he llorado y cuando he reído, cuando mi cuerpo estaba pero mi mente flotaba, cuando miraba por la ventana un día de lluvia absorto en mis pensamientos. Siempre está ahí, haciéndome compañía aunque no hablemos, mirándome y girando su pequeña cabeza como intentando comprenderme cuando le hablo. Foto-0013

Su mejor momento es cuando paseamos, con su pecho erguido camina orgulloso por pasear con su dueño. Sus continuos ronquidos llaman la atención de quienes pasan a nuestro lado. Cuando duermo, él siempre lo hace junto a mi cama, y si la suya esta lejos la trae para ponerla junto a la mía. Es gracioso ver como la arrastra, pero a mi lado se siente seguro, protegido, y se nota porque cuando duerme lo hace tranquilo, incluso sueña y da pequeños ladridos. Es mi pequeño gran amigo, tan parte de mi vida como yo de la suya, él me da un gesto y yo una caricia.

Espero que así sea por mucho tiempo.

Taller de Escritura Creativa

Una de las cosas que quería hacer este verano junto a la de aprender Chino era apuntarme a un taller de Escritura Creativa. Después de buscar y buscar en internet encontré uno que me pareció bien y que empieza desde el principio, justo lo que necesito!!!

Y es que cuando empecé a escribir, hace ahora un año, descubrí algo que no tenía ni idea que existía. Una nueva manera de expresarme y sacar lo que tenía guardado, algunas cosas desde hace mucho tiempo, algunas de ellas publicadas aquí y otras guardadas solo para mí. La verdad es que escribir las cosas hace que te sientas mejor, y a veces leerlas te hace darte cuenta por lo que has pasado o lo que has evolucionado.

Con este curso espero poder aprender como escribir un verdadero relato, pasar de escribir experiencias personales a escribir historias ficticias o ajenas. He creado un apartado llamado RELATOS donde escribiré las prácticas que vaya haciendo durante el taller y los relatos que escriba una vez lo termine.

Espero que os guste…

Chino mandarín

mandarinHace tiempo que algo me dice que debo aprender chino, es como si predijese que el hecho de saber este idioma hará que me ocurra algo que llevo mucho tiempo esperando. Buscando en internet, he encontrado algunas razones para aprender chino y así poder saber que es lo que me hace aprenderlo. Estas son:

– Lo habla más de un billón de personas, eso es más de un cuatro de la población mundial. Esto te puede brindar más oportunidades, al poder comunicarte.

– La posibilidad de poderte comunicar en su idioma, te abrirá puertas, posibilidades, cargos importantes, podrás empezar negocios con ellos. China es considerado uno de los mercados más grandes de este siglo. Tiene el mayor crecimiento económico.

– El saber no ocupa lugar. Es un reto personal y al mismo tiempo una gran experiencia aprender esta lengua que tiene más de tres mil años.

– Mejora tu currículum, es sabido que tener otro idioma nos da más posibilidades laborales.

– Si piensas viajar, es una buena oportunidad.

Después de ver estos motivos me puse manos a la obra, y pensé, ¿dónde puedo aprender chino? Fue pensarlo y un estudiante chino entro por la puerta de mi oficina:

Foto-0041 – Juan!!! le dije, ¿tu quieres darme clase?

– ¿Pero cuando? me contestó.

– Bueno, busquemos dos días en semana y empecemos.

– Pero, ¿estás seguro? El chino es un idioma muy difícil.

– Seré un buen alumno, le señale motivado.

– Entonces vale!! Afirmó.

A los dos días “Juan” (el chino) apareció por la escuela portando un libro para enseñar chino a españoles. Sonriendo me dijo: “He comprado este libro, ahora voy a leerlo entero para enseñarte”.

El día 1 empezamos con las clases, Juan me explicó sobre el idioma, los orígenes y la población que habla chino… bueno, me quedé impresionado, y a partir de ahí empezamos con la gramática. Es increíble este idioma y me atrae muchísimo. ¿Seré capaz de aprender?

Cursos de Chino en Pekin