Día 21 y 22 – India (Mumbai): Aventura hasta el final

Kike no pudo dormir, no sabia si porque la habitación no tenia ventanas o por lo alto que estaba el aire acondicionado. Tal como le dije al chico de la recepción íbamos a ocupar la habitación durante 7 horas, así que hicimos el check-out y bajamos a desayunar a una bien decorada cafetería que hacia esquina en la calle Colaba Causeway Rd.

Nos dirigimos hacia Indian Gate, junto al puerto, ahí nos quedamos un rato para contemplar los alrededores. Frente a esta se encontraba el impresionante Hotel Taj Mahal, un rascacielos con arcos de color blanco que captaba la atención de todos los viandantes. Seguimos el itinerario a pie de la guía Lonely Planet que nos llevo hasta la estación de trenes de Churchgate a través de edificios de arquitectura colonial y art decó, entre los que se encontraban el Royal Bombay Yacht Club, el Majestic Hotel, el Instituto de las Ciencias, el edificio de l New India Assurance Company, el ayuntamiento, el tribunal supremo y la universidad de Mumbai.

Hacia unos 30 grados y el sol era abrasador, aun así había muchos equipos jugando al cricket en el parque Oval Maidan. Nos sentamos para intentar comprender las reglas del juego pero lo único que veíamos eran jugadores corriendo de un lado a otro y no entendíamos nada. Decidimos seguir hasta al estación de central de Chhatrapati Shivaji, la mas concurrida de Asia y equiparable al Taj Mahal pero de estilo gótico. Decidimos volver a por el equipaje e ir al aeropuerto con tiempo para evitar atascos, problemas con visados o cualquier otro inconveniente que pudiera surgir. Pasaron 4 horas hasta que embarcamos a las 22:30h, el vuelo se retrasó y despego sobre las 23:50h cuando tenia que haberlo hecho a las 23:00h. Después de 4 horas de vuelo llegamos al aeropuerto de Rihad (Emiratos Arabes) y nos comunicaron que el avión que teníamos que coger hacia Madrid se había ido sin nosotros.

Es cuando te das cuenta de que a veces, por mucho que uno intente que las cosas salgan bien a la primera, sin sufrir ni malos ratos, hay una fuerza mayor que lo impide, es entonces cuando tienes que sacar tu espíritu de supervivencia y buscar soluciones, no venirte abajo y luchar por lo que te pertenece. Aunque sabia que no era la solución me puse en plan drástico y me hice el enfadadísimo por lo que había ocurrido para que se pusieran las pilas y nos metieran en un vuelo rumbo Madrid. La solución estaba en encontrar la conexión para llegar a Madrid con otra compañía que no fuese la responsable pero que esta hiciera los cambios pertinentes y corriera con los gastos. Ahora venia la segunda parte, supuestamente íbamos a llegar a Madrid a las 11 de la mañana, por lo que habíamos sacado los billetes a Málaga para las 4 de la tarde, ¿5 horas de diferencia? pensé cuando hice la reserva, vamos sobraos me dije… pero que equivocado estaba. Resulta que British Airways volaba a Madrid en un vuelo que hacia escala en Londres y salía a las 8 y media. 7 horas de espera en una silla de hierro del aeropuerto hubieran merecido la pena si en lugar de mandarnos a Madrid lo hubieran hecho a Málaga, pero la compañía se negó a pesar de lo indignadísimo que me mostraba, alegaba que su ruta solo cubría hasta Madrid y no era de su competencia el vuelo hasta Málaga. No quise empeorar las cosas y quedarme atrapado en Rihad como lo estuve en Kathmandu, así que aceptamos aun sabiendo que el vuelo a Málaga estaba perdido.

Intente tranquilizarme en el avión, sin saber como volver a casa me rebané los sesos en busca de una solución que no se me ocurría. Me vi dos películas y un documental e intente que el tiempo pasara y preocuparme cuando llegara a Madrid. Los vuelos con la British fueron fenomenal, Kike se encontraba mal por la comida del vuelo del Air India pero estaba mejorando y se animo a comer algo.

Cuando llegamos a Madrid nos sentimos en casa, la megafonía en español nos arranco una sonrisa pero en seguida nos pusimos en marcha. “Kai, tu encárgate del equipaje que yo consigo los billetes” le dije. Subí dos plantas mas arriba y después de pulular de un mostrador a otro conseguí que me cambiaran el vuelo perdido por dos billetes para el vuelo de las 8. Quedaban 50 minutos, el tiempo justo para bajar a por Kike, facturar y embarcar. El seguridad me dejo entrar de nuevo a la zona de equipajes, al fondo del pasillo vi a Kike pero sin rastro de las mochilas. Cuando me acerque, un hombre hablaba por el walkie mientras Kike me decía que nuestro equipaje no había llegado. ¿Pero que pasa en este viaje? ¿Hasta ultima hora vamos a estar sin saber que va a pasar en los próximos 10 minutos? El hombre nos indico que mirásemos en la cinta 6 y si no estaban que pusiéramos una reclamación. Teníamos tiempo de mirar en la cinta pero no de poner la reclamación, así que una vez mas nos encomendamos al destino y fuimos a comprobar si estaba. Conforme nos íbamos acercando me parecía ver dos bultos que parecían nuestras mochilas, una azul y otra verde… Siiiii!!!! Están ahí Kaiiii!!!! Grité, y corrimos tirándonos al suelo para deslizarnos y nos abrazamos al equipaje frente a la atónita mirada de la mujer que lo custodiaba. Ella no entendía lo que significaba para nosotros que las mochilas hubieran llegado pero nos alegramos muchísimos porque por una vez la suerte estaba de nuestro lado. Parece como si al pisar España esa fuerza mayor que nos había perseguido durante todo el viaje se viera interferida por otra protectora aun mas fuerte, así que nos fuimos corriendo a la puerta de embarque y llegamos a tiempo para volver a casa.

***** FIN *****

Día 20 – India (Mumbai): Rumbo Mumbai

Me parecía mentira que fuésemos a salir de Kathmandu, revise todo: pasaportes, visados, billetes, hora de vuelo… era ahora o nunca, nuestro visado caducaba este mismo día, y es que nunca habíamos planeado pasar tantos en Nepal pero la cosa había salido así y esperaba no encontrarme con ninguna otra sorpresa. Ultimo desayuno con Imanol y despedida, nos daba cosa dejarlo ahí, con todo el tiempo que le quedaba y los inconvenientes que se encontraría.

Miré por la ventana trasera del taxi y permanecía ahí de pie, despidiéndose hasta que el coche doblo la esquina, sin duda un colega mas pal saco al que seguro volveríamos a ver muy pronto. Llegamos al aeropuerto con el tiempo preciso para hacer el check-in y embarcar, pasamos todos los controles y todo fue con normalidad. Después de hacer escala en Delhi el avión aterrizo a las 23:30h en Mumbai, un poco tarde para llegar sin alojamiento pero no me preocupaba en absoluto, al fin estábamos ahí y ya podríamos coger el vuelo para volver a España.

Nos subimos en un taxi que nos llevo a la zona de Colaba, a pesar de lo que nos habían dicho Mumbai no me impresiono tanto como Delhi en cuanto a pobreza, parecía mas una ciudad de negocios y estaba mas limpia. Cuando llegamos, el hostal al que íbamos había cerrado para siempre, la zona estaba llena de alojamientos económicos pero era tarde y la mayoría en los que preguntábamos estaban completos o pedían precios astronómicos. Solo serian 7 horas, íbamos a levantarnos temprano para ver todo lo posible antes de ir al aeropuerto y finalmente encontramos uno libre. Mejor no digo como era, solo que era barato y no podíamos quejarnos después de ver como estaban las cosas. Lo ultimo que recuerdo de ese día es como deje las cosas y me deje caer en la cama.

Día 19 – Nepal (Kathmandu): Leche en polvo

El martes con todo solucionado fuimos a desayunar los tres, después estuvimos en una agencia de viajes para que Imanol sacara su billete para visitar el parque natural de Bardia y mas tarde caminamos hasta el centro comercial. Este se encontraba fuera de Thamel, pasada la plaza Durbar, a una hora desde el hotel. El paseo se hizo ameno por la cantidad de gente y tenderetes que había por las calles, podíamos caminar tranquilos y eso que no vimos mas turistas en todo el trayecto pero la gente no se acercaba.

A veces resultaba incomodo pasear y que todo el mundo te ofreciera excursiones de trekking, vuelos en parapente, hoteles, drogas, entradas a locales… otras veces niños que se ponían en la puerta de los supermercados te pedían que le compraras leche, si aceptabas y decidías comprarla te vendían una lata de leche en polvo cuyo precio de 450 rupias (unos 4,5 euros). La leche no era para beberla, la descambiaban y se quedaban con el dinero, algo también la hacían madres con bebes en brazos que con el biberón casi vacio actuaban para sacarle los cuartos a los turistas.

Habíamos visto varios centros comerciales pero este era realmente grande, nada que envidiar a los que tenemos en España. De vuelta a Thamel, paramos para comprar algo de frutas, Imanol hablaba con una chica nepalí ante la atenta mirada de los ciudadanos que se encontraban alrededor, no se si porque no era normal que un turista se pusiera a hablar con una chica local pero la forma en como todo el mundo miraba me llamo la atención.

Es curioso la de veces que hemos visto por la calle la cruz esvástica, dibujada en camiones, en puertas de las casas, en kioscos, pulseras, camisetas… para los nepalíes simboliza la paz, algo con lo que el resto del mundo no la identificaría ni de coña, pero al parecer fueron los nazis quienes copiaron e hicieron de ella su símbolo.

Estuvimos paseando, viendo cosas, haciendo fotos y comprando, aprovechamos para echar un ultimo billar pues Kike y yo nos íbamos al dia siguiente, o al menos eso esperábamos.

Día 18 – Nepal (Kathmandu): Todo tiene solución

Por muchos problemas que uno tenga aquí y por muy mal que le salgan las cosas, no hay mas remedio que agachar la cabeza y seguir, y es que después de ver como vive la gente y los pocos recursos que hay, cualquier inconveniente que pueda surgirnos es una minucia comparado al día a día de ellos. El paseo hasta la embajada de la India es una prueba de ello, serian las 8 de la mañana cuando Kike y yo nos pusimos en marcha para arreglar el visado y cambiar el vuelo, en la larga avenida hombres y niños dormían en la calle junto a perros y cubiertos por unas mantas, otro señor que pedía dinero tenia un tumor tan grande en la pierna que parecía que había alguien desnudo tumbado a su lado, mas adelante unos chicos vertían pegamento dentro de unas pequeñas bolsas de plástico para después inhalarlo. No era la primera vez que veíamos niños consumiendo “huele-pega” para paliar el hambre y quedar en un estado de relajación total.

A llegar a la embajada había otras personas que les había pasado como a nosotros, victimas de esta nueva ley tenían que pagar y obtener el sello para volver a entrar en la India. Me sorprendió lo bien organizado que fue todo y la eficacia con la que trabajaban los operarios. Teníamos que recoger los pasaportes por la tarde así que fuimos a la agencia para cambiar el vuelo. Habíamos asumido que teníamos que pagar y ahora que recogeríamos los pasaportes en unas horas ya solo quedaba saber si podríamos volar el martes o miércoles. Cuando entramos, el chico del día anterior nos indico que su compañera nos atendería, al parecer después de lo ocurrido prefería no tratar con nosotros, y yo también prefería no hacerlo con el. La chica nos dijo que podíamos volar el miércoles y el precio que teníamos que pagar por el cambio bajo un 25%, así que todo resuelto.

Aunque ya no teníamos tiempo para ir a Goa, los días con Imanol en Kathmandu merecían la pena, la verdad es que nos reíamos tela y parecía como si fuera uno de nuestros colegas de Málaga. El tío tiene 26 años y es marinero, por lo que ahora tenia tiempo y lo estaba dedicando a viajar por la India y Nepal. Aun le quedaba mucho tiempo y el motivo principal de su viaje era visitar los parques naturales y ver un tigre. De momento no había visto ninguno, y yo le decía que podía llevarlo al zoo de Fuengirola para que lo viera. Es un maestro del regateo, con su improvisado ingles los comerciantes se morían de risa y al final terminaban cediendo, por lo que siempre pagaba menos de la mitad de lo que le pedían al principio.

Por la tarde-noche fuimos al Tom&Jerry para jugar al billar y luego cenamos en nuestro sitio preferido, el Yak Café, un restaurante gestionado por tibetanos con un amplio menú de muchos tipos de comida. De vuelta al hotel, nos quedamos abajo jugando al póker hasta que nos dieron las tantas y luego subimos a descansar.

Día 17 – Nepal (Kathmandu): Adiós a Goa

Cuando amaneció ví las cosas de otra manera, quizás el estrés y la tensión del día anterior me había bloqueado y parecía que el mundo se fuera a terminar, al fin y al cabo era un vuelo que no habíamos podido coger pero que no era el que nos llevaba de vuelta a casa así que cosas peores podían pasar. ¿Y si era el destino el que no quería que cogieramos ese vuelo? ¿Y si lo hubiéramos cogido y algo nos hubiera pasado? Busqué alguna razón para placar la impotencia de no haber podido subir a ese avión, también pensé que quizás sería bueno estar unos días más en Kathmandú, tener tiempo para ver como vive la gente y los problemas que hay pues muchas veces estábamos tan poco tiempo en los sitios que nos llevábamos una idea superficial del lugar.

Imanol nos acompañó a la embajada, sabíamos que estaría cerrada pero fuimos para ver donde estaba y porque quedaba cerca de la agencia donde teníamos que cambiar los billetes. Efectivamente la embajada esta cerrada y un amable hombre que custodiaba la puerta nos recomendó volver al día siguiente a las 8 y media. Cuando entramos a la oficina de la agencia nos sentamos frente a uno de los trabajadores. Al explicarle el problema que habíamos tenido, miró los vuelos para ver las opciones que teníamos y nos las comentó. Era domingo y no podíamos volar hasta el martes por lo menos pues tardaban un día en sellarnos los pasaportes. Después vino la segunda parte, el tío nos dijo que teníamos que pagar por el cambio a lo que nos negamos en un principio porque eran billetes reembolsables.

Como siempre intentamos regatear, pues así funcionan las cosas aquí, pero el chico no se bajaba del carro y decía que había que pagar sí o sí. Hicimos un pequeño teatrillo en el que nos pusimos de victimas y le contábamos todos los problemas que habíamos tenido durante el viaje, que realmente era verdad. Llevábamos una hora y no habíamos conseguido mejorar las condiciones del cambio, hubo un momento de tensión cuando el trabajador le comentó algo a su compañero y ambos rieron, “not funny, eh? not funny…” repetía Imanol. Kike que se levantó apretaba los puños y resoplaba, y yo le recriminé en inglés que se hubiera reido “aparentemente” de nosotros. El chico cambió la expresión de su cara y torno serio, después nos pidió que le comprendiéramos y que no podía hacer nada para que pagáramos menos.

Salimos de la oficina y caminamos de vuelta a Thamel, habría que buscar otras opciones porque necesitábamos estar en Mumbai el jueves para coger nuestro vuelo a Madrid. Imanol, estresado por todo lo ocurrido también se planteaba salir de Kathmandu, así que cenamos y fuimos al hotel para pensar y descansar.

Día 16 – Nepal (Kathmandu): Atrapados en Kathmandu

Llegaba la hora de relajarse un poco en las playas de Goa, nos reunimos con Imanol para desayunar antes de ir al aeropuerto y sobre las 11:30h volvimos al hotel para hacer el check-out y coger un taxi. Quería ir con tiempo por si había algún imprevisto no perder el vuelo, así que llegamos al aeropuerto 4 horas antes de embarcar. Compré una baraja de cartas y estuvimos jugando al poker hasta que el monitor indico el mostrador para facturar.

Cuando enseñamos los billetes y los pasaportes ocurrió algo horrible, la chica que nos atendía llamo a la supervisora y esta movía la cabeza negando algo que la chica le comentaba. Se me acercó la supervisora y me dijo: “It’s not posible for you to fly”. Creía que me moría, no podía entender lo que pasaba y porque no podíamos volar, nos explicó que había salido una nueva ley en la que aunque tengamos un visado múltiple (que permite entrar y salir de la India varias veces durante un periodo de tiempo) había que ir a la embajada de la India para solicitar la entrada y que pusieran un sello en el pasaporte, sino la entrada no estaba permitida hasta que pasaran 2 meses fuera del país.

¿Por qué no me habían dicho esto cuando solicité el visado en Madrid? ¿Por qué no lo ponía en ningún sitio ni me aparecía cuando saqué el billete? Intenté buscar un culpable pero decidí que eso no solucionaría el problema. La chica dijo que podríamos cambiar el billete pero que antes tendríamos que ir a la embajada para solucionar el problema. Lo peor era que el que estábamos a sábado y la embajada no habría hasta el lunes así que nos olvidamos de Goa y nos quedamos atrapados en Kathmandu.

Fuimos al hotel donde se alojaba Imanol, le explicamos el problema y después de cenar me acosté, había sido un día duro y quería que pasara cuanto antes.

Dia 15 – Nepal (Kathmandu): La plaza Durbar

Teniamos todo el dia para visitar Kathmandu, era viernes y el final de viaje se acercaba, “la semana que viene estaremos volviendo a Espana” le dije a Kike. Aunque llevabamos solo dos semanas de viaje, parecia como si hubieramos estado meses yendo de un sitio para otro por aqui.

Bajamos la calle donde se encontraba el hotel como ponia en la guia, un recorrido de dos horas a pie pasando por varios templos y stupas hasta llegar a la plaza Durbar. Es increible las plazas con los templos que puedes encontrar cuando de repente te metes en un callejon que parece que no lleva a ningun sitio. En el interior, a traves de una pequena puerta se pueden ver distintas imagenes de los dioses Brahm¨¢, Vishn¨² y Shiv¨¢ (el Trimurti, las tres deidades). Yo prefiero a Shiv¨¢ destructor y creador, tiene tres ojos, uno de los cuales est¨¢ en medio de su frente (denotando su capacidad de ver las tres divisiones del tiempo: pasado, presente y futuro)y su piel es de color azul gris¨¢ceo (cubierta de cenizas).

Continuamos el recorrido entre las miles de tiendas que ocupan las calles que llevan a la plaza de Durbar. La primera parte, con dos templos muy cerca uno de otro, estaba llena de palomas, en el suelo, en los tejados o revoloteando. Tambien habia dos vacas a las que ellos consideran sagradas y que ya no nos extranaba cuando las veiamos en mitad de la calle. Hacia un dia estupendo, mucho sol y el cielo despejado, por eso decidimos pasar un par de horas en las escaleras de uno de los templos y contemplar desde ahi todo lo que transcurria en la plaza. Miles de turistas que pasaban, supuestos guias que se ofrecian a guiarlos a cambio de unas cuantas rupias, rickshaws esoerando coger algun cliente, ninos que pedian dinero, vendedores ambulantes, taxis y motos que cruzaban la plaza, una manifestacion, un peloton de militares… desde luego era dificil aburrirse en Durbar.

Seguimos caminando un poco mas al sur, fuera de la zona turista para ver un poco como era la vida por ahi, sin duda habia pobreza pero no tanto como en la India. Las calles estaban sucias y la ropa colgaba en las ventanas pero todos nos regalaban una sonrisa a nuestro paso. Miraban la pierna de Kike pues les llamaba la atencion el tatuaje, y otros nos pedian que le hicieramos una foto.

Despues de cenar, paseando por Thamel, nos sorprendio encontranos con Imanol, habiamos pasado el fin de a?o con el en Pokhara y ahora estaba ahi tambien. Fuimos a jugar al billar y echamos unas risas recordando nochevieja, despues salimos un rato y quedamos para desayunar al dia siguiente y despedirnos.

Dia 14 – Nepal (Kathmandu): Noches en Thamel

6 horas de autobus no dan para mucho que contar pero si para mucho que pensar, asi que la mayor parte del trayecto hasta Kathmandu lo pase pensando en mis cosas. En Malaga no tengo tanto tiempo para hacerlo, siempre haciendo algo, sin embargo aqui para bien o para mal es una de las cosas que ocupa mi tiempo durante los viajes. Era el ultimo trayecto en autobus y me alegraba por ello, no porque este ultimo fuese incomodo sino porque pasar 6 horas en autobus para una distancia de 150km me parecia una pasada.

Al llegar a Kathmandu caminamos hasta el hotel situado en la zona de Thamel, este era un edificio nuevo y estaba bastante limpio, sin embargo la habitacion era muy pequena. Dejamos las cosas y salimos para reconocer la zona, cenar algo y planear el dia siguiente. En Kathmandu como en Pokhara no hay electricidad hasta las 8 de la tarde, pues en la epoca cuando no hay monzones y el agua escasea hay restricciones en el suministro, por eso la mayoria de establecimientos disponen de generadores para cubrir las horas de oscuridad. Esto, sumando al humo provocado por el trafico hace que haya mucha polucion y que haya gente que use mascarilla por la calle.

Volvimos al hotel cuando vimos que habia corriente y nos quedamos a descansar mientras veiamos una peli.

Dia 13 – Nepal (Chitwan): No molestar a los cocodrilos

Nos levantamos a las 8 para el desayuno, teniamos un programa de actividades que nos ocuparia todo el dia y Baba iba a sar nuestro guia. Despues de presentarse salimos andando para hacer el Tour por el poblado, nos iba contando curiosidades de su gente, religion y antepasados. Su ingles era bastante bueno para no haber ido a la escuela, nos conto que aprendio en 2 anos preguntando a los turistas durante su estancia en Pokhara. Me parece increible como los ninos sin tener medios aprenden ingles para poder trabajar o sobrevivir, al pasar por algunas casas del poblado ninos que apenas debian hablar si idioma nos saludaban y preguntaban como estabamos.

Dimos un paseo bastante grande por el poblado, visitamos la zona donde cuidan a los elefantes y vimos como un veterinario curaba a uno de ellos, fue bastante desagradable por cierto. Pasamos por una parte del parque donde Baba nos mostro algunas de las 400 y pico especies de aves que habitan en Chitwan. Junto al rio, varios turistas se banaban con los elefantes y se subian encima, aprovechamos para sentarnos en las tumbonas y tomar algo. Baba nos conto que estuvo con una chica de casta superior durante 2 anos y que los hermanos de esta querian pegarle cuando lo descubrieron, al final tuvieron que dejarlo por la presion familiar y actualmente la chica esta casada con un hombre de su casta que tiene varias propiedades.

Despues de comer y la correspondiente siesta Baba nos condujo al rio para el paseo en canoa. Esta no parecia muy estable y solo de pensar lo que podia haber en el rio era mejor no moverse mucho. No tardamos mucho en ver al primer cocodrilo, estaba en la orilla tomando el sol y debia medir unos 2 metros. Impresionaba bastante, sobre todo desde una canoa tan estrecha y en la que no tendriamos nada que hacer si al bicho le diese por atacar. Al ver que no hacian nada si no se les molestaba nos tranquilizamos un poco y hasta el final del recorrido nos encontramos con 8 o 9.

La siguiente actividad era el paseo a pie por la jungla, habia leido que hacer en caso de encontrarte con uno de los peligrosos animales que viven en la jungla. En caso de toparte con un elefante salvaje la mejor opcion es correr lo mas rapido posible. Si un rinoceronte carga contra ti debes correr en zigzag y subirte a un arbol, nunca correr en linea recta pues alcanzan los 40km/h. A un tigre no se le puede dar la espalda, lo mejor si te encuentras con uno es mantener contacto visual y retroceder lentamente, nunca cerrar los ojos sino cargara contra ti sin dudarlo. El mas peligroso es el oso perezoso, no le gustan los humanos y a lo primero que atacan son los ojos, no puedes subirte a un arbol porque trepan mejor que nosotros y correr igual. Lo mejor en estos casos es mantenerse en grupo y levantar los brazos a la vez que se grita para intimidarlo.

Sabia la teoria y esperaba no tener que ponerla en practica pero ya que estaba ahi me gustaria encontrarme con un rinoceronte. Estuvimos caminando durante una hora, siguiendo rastros, Baba subia los arboles para ver si divisaba alguno pero nada. Ademas de jabalies, ciervos, monos y otros cocodrilos no conseguimos ver a ninguno de los peligrosos. Antes de regresar fuimos al centro donde crian a los elefantes, habia varios pequenitos y dos gemelos que jugateaban junto a su madre. Pasamos un buen dia en Chitwan, lleno de actividades y nuevas esperiencias.

Dia 12 – Nepal (Chitwan): Safari en elefante

Nuestra proxima parada era Chitwan, un parque natural entre Pokhara y Kathmandu donde habiamos reservado un sarafi. Tardamos 5 horas en llegar, pero el bonito paisaje hizo que el viaje se hiciera muy corto. Ya no nos sorprendiamos por la manera de conducir asi que durante el trayecot nos limitabamos a dormir y escuchar musica. Cuando llegamos, habia muchos Jeeps esperando a los turistas para llevarlos a los hoteles, uno de ellos nos esperaba a nosotros y nos condujo al Tiger Wild Camp.

Ahi un tio con la pinta de Pablo Escobar nos indico dos sillas que estaban frente a el para que tomaramos asiento y nos explico el programa. A las 3 de la tarde en punto salimos para el safari en elefante por la jungla, habia visto un elefante de cerca pero nunca me habia subido en uno de ellos. El hombre que lo conducia lo tenia totalmente amaestrado hasta tal punto que se le cayo un palo y sin bajarse le fue indicando hasta que con la trompa se lo devolvio.

Fue bastante interesante, no vimos muchos animales ademas de ciervos y algunos pajaros pero era divertido ver como el elefante arrancaba arboles y evitaba los obstaculos que se encontraba a su paso.

A la vuelta al hotel, vimos unos ninos en el descampado de al lado jugando al futbol, en Nepal esta bastante de moda y no solo se ve criquet como en la India. Fuimos a la habitacion a cambiarnos y nos presentamos ante ellos para ver si nos dejaban jugar. Aceptaron encantados, muchos de ellos llevaban camisetas de la seleccion espanola que alguna ONG les habria dado, y al decirle que eramos espanoles alucinaron, “los campeones del mundo…” dijeron. Kike fue para un equipo y yo para otro, echamos un partido de una hora con resultado 2-2.

Despues de cenar en el hotel nos acompanaron a un teatro del pueblo para ver el programa cultural, una actuacion de la tribu Thuru en la que cantaban y bailaban chocando unos palos contra otros. Chitwan estaba bien, era tranquilo y habia muchas cosas interesantes que ver.